martes, 3 de junio de 2014

Aportes al tema "capitalismo cultural".


Si tratamos al “capitalismo cultural”, lo entendemos como la mercantilización directa de la experiencia misma. Los mercados ya no se basan tanto en el producto a comercializar, sino en vender a través de ellos experiencias vitales. Citamos entonces que “los bienes asumen la calidad de sostén”, para reafirmar que el producto u objeto es el soporte de lo que voy a comprar para realizar una experiencia. Un autor vinculado a lo hablado es Michael Focault, quien sostiene que “ya no compramos los objetos, sino el tiempo de nuestra vida”. Tenemos ejemplos claros al hablar de ésto; uno compra la persona pública yendo a restaurantes visitados por personas con las que uno quiere ser asociado, o cuando se compra la aptitud física yendo al gimnasia para estar en forma. Cuando se trata el tema, es necesario aclarar que no es el fin de la economía del mercado. Aunque parezca una ruptura con el mercado capitalista, no lo es, porque la economía del mercado industrial involucra la brecha entre la compra de un producto y su consumo. En la mercantilización de la experiencia la brecha es cerrada. El propio consumo es la mercancía comprada. Debemos entenderlo como lo que está cambiando es el carácter de la propiedad: importa menos la propiedad de los objetos materiales, ya que lo que está tomando mayor importancia es la propiedad de formulas de experiencias. A raíz de esto, tomamos algunos ejemplos. Tenemos los casos de marcas multinacionales deportivas, como Nike y Adidas, dejaron un poco de lado el objetivo de la simple venta de sus productos, sino que pasaron a potencias una venta de experiencias vividas relacionas con la actividad física en el mundo en general. Tomaron grandes figuras de un éxito relevante en el mundo del deporte, como lo es el jugador Messi, para agrandar la experiencia deportiva y llevarla al interés del consumidor. Tambien podemos hablar del posicionamiento del artista frente a esto. “El artista (como productor cultural y simbólico) se transforma en un bohemio mostrándose como un personaje que huye de la miseria espiritual que fomenta el capitalismo materialista desenfrenado, el cual se asienta no sólo en la apropiación sistémica de las fuerzas productivas, sino que se transforma también en el generador de los códigos de actuación social mayoritariamente aceptados.” Se acentúa su figura como representante del sistema de producción simbólica del espíritu contestatario. Desarrollamos entonces características del capitalismo cultural. Éste tiene como bases que las fuerzas económicas y las prácticas culturales y representación comienzan a fusionarse. Surge con ímpetu la industria cultural, y, mercado y cultura establecen una relación cada vez más estrecha. El autor Rifkin plantea al capitalismo cultural como una especie de bola que desvirtúa "y se de la vida cultural de, las formas de comunicación artísticas que los interpretan y también de sus experiencias de vida." El consumidor como consumidor de cultura, y la cultura como un producto mercantilizado.

1 comentario:

  1. Hola, como andan?
    Si bien esta entrada al blog esta bien desarrollada, falta que incrusten las dos publicidades(youtube)(consigna 2 de la pag web 1) analizando la experiencia de vida que proponen... también deben "presentar/sintetizar" el link....

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